Situada entre las hoces de los ríos Huecar y Jucar, se encuentra Cuenca, una maravillosa ciudad medieval construida entre callejuelas, cuestas empinadas, escaleras y fuentes que hacen de este lugar un sitio ideal para descansar y al mismo tiempo conocer muchas cosas mágicas e interesantes.
El Casco Antiguo de Cuenca está lleno de impresionantes monumentos como la Torre de Mangana, las Calles San Pedro y Alfonso VIII, el Ayuntamiento, Santuario de La Virgen de las Angustias y la catedral, todo ello rodeado de preciosas iglesias, curiosos conventos, museos y tiendas de cerámica, productos típicos y artesanía.
Uno de los atractivos más reconocidos de Cuenca, es sin duda el de las famosas Casas Colgadas, ubicadas cerca de la Plaza Mayor, y a las cuales se puede ir caminando junto a la hoz del río Huecar mientras se observa el sorprendente paisaje de casas apretadas sobre rocas y un desfiladero de piedras.

Ubicada en el casco antiguo, en plena Plaza Mayor, encontramos la impresionante Catedral de Nuestra Señora de Gracia, una de las primeras construidas en estilo gótico en España, cuya entrada tiene un coste de 2.5 euros para los adultos y 2 euros para los niños. Aunque es posible acceder a ella los primeros lunes de cada mes de manera gratuita desde las 9 a las 10 horas.
En Convento de San Pablo está unido al Casco Antiguo por medio de uno del puente más representativos de Cuenca, el Puente San Pablo que cruza la hoz del Río Huecar.
Sin duda alguna esta ciudad medieval, que está rodeada de una muralla de la cual hacía parte anteriormente la Torre emblemática de estilo neomudéjar, es un destino obligado para todos aquellos apasionados por la historia y la cultura de la edad media.












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